Durante esta última semana he tratado de negarme el hecho inevitable de que la próxima semana tengo que volver al trabajo.
Por un lado me siento poco preparada para comenzar el año. No se si es porque normalmente para este tiempo ya tendría empacadas mis cosas para ir al pueblo o porque no he pensado siquiera en el trabajo hasta ayer.
Quizá es momento de que me prepare.... Pero que prepare que exactamente???
No son maletas, ni cuadernos, ni sábanas, ni alinear el carro.
Lo que debo preparar el mi mente para lo que se viene este año. Para el drama laboral del inicio del año escolar. Quien quiere cuales clases y quien se queda sin clases (osea yo).
Este último punto es justo del que he estado huyendo durante todas las vacaciones ya que es lo que más me roba la tranquilidad.
Madrugar o trabajar no me estresa, sino, el saber si tendré trabajo este año o si tendré que aventurarme en alguna nueva localidad, con nuevos retos y oportunidades.... Esa es la raíz de mi estrés. Ojalá que sea donde sea que trabaje durante estos próximos diez meses sea decente y que no amenace mi integridad física (que no sea de alto riesgo)
Solo me queda esperar porque durante el próximo mes posiblemente me entere de mi futuro en este año. Esta incertidumbre es lo que me mata.
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