Hoy fue mi último día de vacaciones, después de dos bien descansados meses volveré a la rutina del trabajo...
Mi trabajo como ya lo he expresado antes no me molesta en lo mas mínimo, es mas, lo disfruto la mayoría del tiempo. Pero me he desconectado completamente de él desde el primero de noviembre, por lo mismo no se que cosas me prepara este año. Intento tener una visión optimista al respecto pero para ser sincera me está costando el tenerla.
En estos últimos años en latinoamerica en general la docencia esta en crisis, todas las luchas y estabilidad que teníamos se están viniendo abajo. Es difícil ejercer una profesión a la que los gobiernos hacen de menos porque la consideran un gasto no una inversión.
Estoy ansiosa porque no se si la situación laboral va a impedir que pueda desenvolverme como docente, tengo miedo de que me cambien de lugar por el cierre de secciones, tengo miedo de volverme una maestra mediocre por el desanimo que siento, por el stress en el que vivo. No quiero, nunca he querido ser una maestra mediocre, una maestra amargada.
Y si hay una cosa que pido es que me dejen trabajar en paz, que me dejen disfrutar de lo que hago.
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