domingo, 9 de febrero de 2014

Mortificar

Bajo mi ingenuidad jamás creí que hubiera persona alguna capaz de regocijarse con la tristeza ajena, ok tal vez si lo sabia pero no lo había experimentar en carne propia.

En este fantástico trabajo que tengo lo único que daña la felicidad en el son mis queridos compañeros.
Son un grupo de sádicos quienes disfrutan cuando la gente que viene de fuera no puede venir a su casa.

He llegado hasta pensar que el día en que anuncie mi divorcio ellos sentirían que obtuvieron una victoria, y así lo he sentido sobre todo este año.

Quiero no sentirme así, quiero poder disfrutar de mi trabajo en paz,dar mis clases y vivir con mi familia como Dios manda.