Estando aquí acostada al lado de mi esposo pienso, en la cantidad de deseo que tengo por dormir junto a él todas y cada una de las noches que le restan a mi vida. No deseo separarme de él, es triste el pensar que en 7 noches ya no podré hacerlo.
Quizás para muchos parezca exagerado, pero DESEO el poder descansar al lado de mi esposo todas las noches. Hace algunos momentos mientras mi mente divagaba recordé, que hace doce años cuando me preparaba para recibir el sacramento de la confirmación me enseñaron los dones del espíritu Santo; es posible que no les recuerde bien pero ahí van: sabiduría, entendimiento, fortaleza, ciencia, paciencia, consejo, temor a Dios.
Y entre más lo pienso, más me doy cuenta que estos siete dones del espíritu Santo son indispensables para cualquier problema que se nos presente en nuestra vida. Es necesario el recordarlos y pedirlos. Lo cual, claro, tiene que ver con mi problema actual, mis deseos de vivir todos los días al lado de mi esposo y como debo de esperar para poder hacerlo.
Paciencia, paciencia, paciencia
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